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domingo, 22 de abril de 2012

Los títeres catequistas de la tele colombiana

"Dejad que los niños vengan a mí". Es el título de un original programa de televisión de la cadena colombiana Cristovisión, creada en el año 2003 con el objetivo de favorecer la evangelización a través de los nuevos medios de comunicación y, en modo particular, a través de la televisión. 

Y entre su programación cuentan con un programa peculiar, dirigido especialmente a niños y jóvenes, cuyos protagonistas son los títeres. El sacerdote, y también rector del Seminario de Fontibón, Javier Moreno aprovechas sus cualidades como ventrílocuo para explicar a los niños el evangelio del domingo. La dinámica del programa es bastante sencilla, como todo lo que tiene que ver con los títeres y los niños. Un simpático muñeco se encarga de comentar, junto con el sacerdote, el evangelio que previamente ha leído un niño. 

Pero mejor que lo veáis por vosotros mismos, si queréis, claro. Os lo traemos como un ejemplo más de esa sección que tantas visitas tiene: "la Iglesia y los títeres". Aquí os dejamos el vídeo del domingo de la semana pasada. 

domingo, 11 de marzo de 2012

Un Cristo como el de Burgos, pero en Italia

Como ya ha quedado manifiesto en varias ocasiones de nuestro blog, defendemos la idea de que la Iglesia ha sido no solo en muchos casos sostenedora del arte titeril, sino también creadora y difusora del mismo. Contamos con numerosos testimonios de figuras articuladas religiosas que nos dan idea de que el movimiento en función artística ha sido un buen recurso de la Iglesia para su labor evangelizadora. 

El origen de estas tradiciones parece que se sitúa en Francia. De ahí la palabra marioneta, de las representaciones escénicas en las que aparecía una “pequeña María”, una figura articulada. De Francia, la tradición se extendió a Europa. 

Hoy queremos informaros sobre un nuevo Cristo articulado, al estilo del de Burgos o de Limpias, en Cantabria. Está en la pequeña ciudad medieval de Viterbo, en Italia. Una ciudad que fue residencia papal y en la que se determinaron las nuevas normas para la elección papal: el cónclave. En la ciudad estuvieron esperando tres años a que los cardenales se pusieran de acuerdo para elegir un sucesor de Pedro. Ante la tardanza, los habitantes de la ciudad, molestos, decidieron encerrarles en un palacio con llave (de ahí cónclave) y mantenerlos alimentados a base de pan y agua, mientras las inclemencias del tiempo hacían mella en ellos, pues también habían arrancado el techo del edificio donde se encontraban. 

En la sacristía de la catedral de la ciudad, hay un majestuoso Cristo articulado de mediados del siglo XV con capacidad para mover brazos, piernas y cabeza. En una pseudo-liturgia del viernes santo, el Cristo inclinaba siete veces la cabeza, después de pronunciar cada una de las “siete palabras”. Una vez muerto, unos discípulos desclavaban el cuerpo y lo llevaban en procesión a enterrar por el interior del templo. Todavía hoy se ven las articulaciones y las cuerdas que accionaban los diversos movimientos –en las fotografías, aunque no son muy buenas, se pueden apreciar estos detalles-. 

Un ejemplo, esta vez desde la península italiana, que respalda una vez más nuestra tesis.

domingo, 4 de marzo de 2012

La Iglesia y los títeres: el Renacimiento y las escenas sobre la Pasión

Ya hemos hablado más de una vez en nuestro blog sobre la relación entre la Iglesia y los títeres a lo largo de la historia y de cómo, en cuaresma y semana santa, esta relación era especialmente intensa al estar prohibidos los espectáculos teatrales con personas de carne y hueso. 

Escenografía de Baccio del Bianco
Hoy, en plena época cuaresmal, volvemos a viajar en el tiempo para volver a hablar de esas representaciones cuaresmales que, respaldadas y muchas veces llevadas a cabo por la misma Iglesia, narraban la pasión de Jesús no solo como una muestra de arte, sino también, y sobre todo, como un medio catequético. Cuentan que en el Madrid del siglo XVII todavía este tipo de escenas eran habituales. El artista florentino Baccio del Bianco (1604-1657) realizó en un hospital de la villa madrileña un retablo sobre la Pasión un año antes de fallecer. Las escenas que en él se mostraban tenían tan gran realismo y causaron admiración, sobre todo en la que se mostraban dos figurillas mecánicas que subían por sendas escaleras hasta la cruz de Jesús para desclavarlo después de su muerte. Y como sabemos, no es un hecho aislado. 

Será años más tardes cuando la Iglesia rechazará definitivamente este tipo de representaciones artísticas, sobre todo cuando empezaron a incorporar elementos profanos que entraban en contraste con la verdadera naturaleza catequética de los autos sacramentales. Fue precisamente esa separación la que daría lugar a un posterior desarrollo de las figuras articuladas y otra serie de imaginería que, unida a las procesiones y otras paraliturgias, llevarían a crear nuevos elementos que forman parte de la historia del muñeco. Pero de estas lindezas hablaremos en otra ocasión. 

domingo, 7 de agosto de 2011

Grandes titiriteros: Mariano García

No es de extrañar que la vida de este singular titiritero haya sido resumida incluso en un libro cargado de emoción [Mariano nos regaló su maleta, Bedia Artes Gráficas, Santander 2003]. Y es que la vida de Mariano García Pérez es de esos relatos que te deja con la boca abierta. Falleció cuando apenas contaba treinta y cinco años de vida. Parecen pocos, pero Mariano los supo aprovechar al máximo.

Este joven cántabro siempre tuvo pasión por el teatro. Mientras cursaba la carrera de Magisterio en la Universidad de Santander inauguró, junto con otros compañeros, el Aula de Expresión de la Escuela. Y allí nacieron sus primeros pinitos detrás de bambalinas. Se veía que tenía futuro como actor. 

A pesar de todo, una enfermedad se cruzó en su camino. La esclerosis múltiple empezó a acompañarle y ya no lo abandonó hasta el final de su vida. Fue entonces, y gracias a los consejos de José Miguel Castro, cuando descubrió que el teatro de títeres podría ayudarle a seguir comunicando al mundo valores transcendentes sin complicar demasiado la parálisis debida a su enfermedad.

Y es así como fundó su propia compañía de títeres, con ayuda de sus amigos. Y de la sencilla idea de transformar una pequeña maleta en la embocadura de un teatro de títeres, nació "La maleta de Mariano", que ha representado sus obras en centenares de teatros de Cantabria y España. 

Sin duda alguna, la vida y el ejemplo de superación de Mariano son dignos de hacer mención en nuestro blog para que podamos admirarnos de cómo "al contemplar día tras día cómo su cuerpo, poco a poco, se iba desmoronando, el hombre interior, su espíritu, iba creciendo y fortaleciéndose" (pág. 111). 

Un ejemplo de superación que Mariano ha podido superar gracias a su confianza en Dios: "Antes, cuando estaba bien, hacía teatro. Cuando ya no podía hacer teatro, hacía títeres. Cuando no podía hacer títeres contaba cuentos y compartía la fe. Y ahora que no puedo ni hacer teatro ni títeres ni contar cuentos, lo que hago es rezar por cada uno de vosotros todos los días" (idem).

domingo, 31 de julio de 2011

Un san Francisco articulado


imagen del santo articulado

En el viejo monasterio de La Canal, en Cantabria, hemos encontrado por casualidad, mientras realizábamos un campamento de verano con chavales, uno de esos santos articulados de los que tanto hemos hablado en nuestro blog. Se trata de un san Francisco de Asís capaz de mover los hombros, codos y muñecas.

El monasterio de la Canal data del siglo XVII y ha sido casa de dos órdenes monásticas simultáneamente, con claustros independientes: las clarisas y las concepcionistas franciscanas. Ambas dos tienen como máximo referente al santo italiano. A falta de una información detallada por falta de conocimientos precisos, el sacerdote que actualmente se encarga de la gestión del monasterio (que ha perdido su función religiosa claustral) nos ha indicado que la fiugra articulada probablemente se encontraba en el retablo mayor del monasterio y que después fue sustituido por la actual.

detalle de las articulaciones
Lo interesante de la estatua es que posee diversas articulaciones que le permiten llegar a estar crucificado. Probablemente para simbolizar, en alguna pseudo-liturgia, la identificación que existía entre san Francisco y Jesús, ya que el santo de Asís, acabó su vida con los signos de la Pasión de Jesús en sus manos, pies y costado. De hecho, dicen que san Francisco ha sido la persona que más se ha parecido a Jesús en la historia. Y probablemente por ello las monjas que habitaron el monasterio lo mandaron construir para celebrar al santo de un modo peculiar y especial.

Es un ejemplo más, seguro que entre tantos otros. Pero hasta la pobreza de la vida franciscana nos indica cómo la Iglesia ha visto en las figuras articuladas un claro medio de transmisión de sus valores.

domingo, 3 de abril de 2011

El Santo Cristo articulado de Burgos

En este tiempo penitencial de la Cuaresma, los católicos se preparan para vivir la Pasión de Jesús. Lo han hecho a lo largo de la historia. Y para ello se han servido de numerosos medios. A las penitencias cuaresmales y los diversos actos litúrgicos, tenemos que añadir las procesiones de imágenes por las calles de aldeas y ciudades o los diversos autos sacramentales sobre la Pasión.

Desde nuestro blog, hoy volvemos al tema de la relación entre la Iglesia católica y las figuras articuladas, fijándonos en el famoso Santo Cristo de Burgos.

imagen del Cristo de Burgos
Se trata de una de las más elaboradas esculturas del arte español del siglo XIV, de orígen flamenco, cuyo autor nos es desconocido, y que en la ciudad -y en prácticamente medio globo- tiene una enorme devoción, si bien muchos burgaleses desconocen el por qué de esta imagen y su grande movilidad.

La talla, realizada en madera y recubierta de piel de becerro, tiene la capacidad de articular el cuello, las piernas y los brazos, y los dedos. La gran expresividad del Cristo se ha logrado mediante el uso de cabello natural y asta de diversos animales para fabricar las uñas, así como el relleno de diversas partes del cuerpo con lana, para darle mayor volumen y credibilidad.

Todo ello, para el bien de los creyentes, quienes aumentaban su fervor mediante la movilidad del Cristo en las liturgias del Viernes Santo, típicas en la España de aquella época. Gracias a esta figura articulada (como si de un enorme y especial "títere" se tratara) los fieles participaban en un auto sacramental donde se narraba la  hisotia de la crucifixión, muerte en Cruz, descendimiento y sepultura de Jesús. La talla servía para representar toda esta serie de actos, en los que el Cristo se movía según la necesidad de la escena, gracias a todas las articulaciones que poseía.

Es más, para darle mayor verosimilitud, incluso se ha descubierto cómo la parte interior derecha del abdómen, tiene una calabaza hueca, que se rellenaba con vino, para dar la impresión que brotaba sangre del costado tras la lanzada, tal como narra el evangelio de Juan (19,34).

Sin duda un ejemplo más que atestigua cómo las figuras articuladas sirven para muchas cosas y cómo incluso la Iglesia se ha servido de ellas para su misión evangelizadora.

domingo, 20 de febrero de 2011

Grandes titiriteros: Jorge Alberto Hincapié

Hace meses que no hablábamos de esos titiriteros que por su hacer, por su personalidad o por su trabajo con los muñecos merecen la pena de ser dignos de mención.

Navegando por la red hemos encontrado uno de esos. Aunque éste es muy peculiar. No sólo porque aparte de ser titiritero sea también payaso, mago y toque el acordeón. Sino porque además es sacerdote. Y un sacerdote misionero.

El padre Jorge Alberto Hincapié desde pequeño supo que quería ser mago. Lo descubrió cuando de pequeño vió un espectacular truco de magia, justo después que un nigromante colocara en su sitio la cabeza de una bella señorita que primero había cortado con una guillotina. Eso le pareció afascinante y decidió que de mayor seguiría sus pasos para convertirse también él en un gran ilusionista. Pero Alguien más se cruzó en su camino, también como por arte de magia. Y esta vez el mago fue un claretiano de su parroquia: el padre Francisco Arango.

Así, el encuentro con Jesús cambió su vida. Entonces decidió que su tarea principal iba a ser la de sacerdote misionero. Sin por ello tener que renunciar, de todas todas, a sus ilusión "mágica". Y así, con esas, e marchó a África.

Así, acompañado de sus trucos consiguió anunciar el Evangelio. Los niños a los que predicaba con su magia se quedaban asombrados: "el padre es un brujo... ¡es como Dios!" Después se dio cuenta de que a sus espectáculos para evangelizar podría añadir nuevos elementos. Fue así como llegaron los acordeones y después... Chacolito, su títere. Se trata de un muñeco de ventriloquia, un pequeño bigotudo con aspecto de niño al que es necesario corregir sus impertinencias y sus errores de comportamiento.

Es un simple ejemplo más de cómo los títeres pueden servir para cualquier cosa, cosa que es siempre que se hable de los muñecosa articulados, positiva. Aunque sean feos o bigotudos, su finalidad es siempre la misma: trasmitir al público más pequeño valores que siempre es necesario salvaguardar. Y esa es la potencialidad que el padre Jorge, a sus setenta y cinco años, sigue explotando con humildad y alegría.

jueves, 3 de junio de 2010

Grandes titiriteros: Anna Cuticchio

Los pupi fueron sus compañeros de juego en la infancia; luego se convirtieron en su medio de trabajo profesional, convirtiéndose en la primera mujer italiana manipuladora de los pupi sicilianos. Hoy los muñecos de Anna Cuticchio pueden llegar a ser la salvación que dé a unos niños una escuela y una buena formación humana y cristiana en Tanzania.

En efecto, la vida de nuestra titiritera ha dado un cambio radical. Su larga trayectoria profesional la convirtió en una grande mujer, exponente del arte titeril en Palermo. Su trabajo no era para nada fácil. Llegó a convertirse en la fundadora de una compañía de teatro llamada "Bradamante" -así se llamaba la única mujer que batallaba en el ejército de Carlomagno, muy típico de los espectáculos de puppi-, símbolo del valor y la fuerza de la mujer. Ella se encargaba de animar más de sesenta muñecos de entre diez y trece kilos, haciendo extraordinarias variaciones de voz, para dar vida a los personajes -en su mayoría masculinos- de su teatro.

En medio del éxito, después de realizar diversos montajes escénicos, le pidieron un nuevo proyecto: poner en escena la vida de Santa Marina de Bitinia. Este espectáculo cambió el rumbo de su trayectoria profesional: "la vida de la santa me apasionaba. Cada rostro por la calle le hablaba a aquella mujer de aquel Dios sufriente que la había elegido... Cada tarde, darle voz y movimiento era para mí un trabajo interior impresionante". Fue así como su vida de titiritera profesional pasó a convertirse en una vida de misionera titiritera. Anna decidió hacerse religiosa. Hoy, sor Marina viaja por las aldeas de Tanzania acompañada por sus nuevos "títeres evangelizadores", muchos más sobrios y austeros que los de sus grandes épocas de explendor.

Ahora, desde Tanzania mira con optimismo su colección de más de ciento ochenta muñecos articulados, los cuales la Unesco declaró matrimonio inmaterial de la humanidad: "con el dinero que consiga de la venta de mis viejos muñecos podré dar un techo y pupitres a las escuelas de la misión y garantizar así la enseñanza a un centenar de niños...", comenta. "Serán los hilos invisibles de un Titiritero excepcional los que llevarán adelante esta empresa, y yo no se lo impediré".

La vida de Anna es un ejemplo más de cómo los títeres y los titiriteros tienen un valor que sobrepasa la materialidad de las telas, las varillas y los hilos: la capacidad de cambiar el rumbo de la historia y de los acontecimientos para conseguir un mundo cada vez más humano y feliz, arriesgándolo todo por su público fiel, que siempre lleva en el corazón.

viernes, 12 de marzo de 2010

Penitencias cuaresmales

Hace ya tiempo hablamos en nuestro blog de la relación de la Iglesia con el mundo de los títeres. Hoy profundizaremos un poco más sobre este argumento, en relación con el tiempo de la Cuaresma en el que nos encontramos.

La Cuaresma es el tiempo penitencial por excelencia de los cristianos. Cuarenta días de austeridad y de ayuno para caminar hacia la Pascua. Durante años, en este tiempo litúrgico estaban prohibidas todas aquellas costumbres que fueran extremadamente pecaminosas y pudieran poner en peligro el camino de un cristiano hacia la salvación, cuyo misterio celebrarían durante la Semana Santa. El teatro era una de esas costumbres que la Iglesia prohibía a los fieles para no disturbar su alma.
Sin embargo, la Iglesia, en este tiempo fue benigna y toleró los títeres. En efecto, los muñecos articulados carecían de alma y podían ser utilizados también en esta época para representar escenas catequéticas que centraran al creyente en la lucha entre el bien y el mal.
La Iglesia siempre pedía a los titiriteros que sus sainetes tuvieran un carácter piadoso y respetuoso. Esto hizo que los artistas españoles del siglo XVIII desarrollaran grandes obras de teatro de títeres que conjugaban a la perfección la comedia y la sátira, enseñando al creyente cómo las tentaciones del demonio pueden ser superadas con el ayuno, la oración y la abstinencia.
También se desarrolló durante la Semana Santa numerosa imaginería procesional con figuras articuladas. Cristos con brazos móviles que mientras cargan con su Cruz van bendiciendo a la gente que se para a contemplarlo o crucificados -cuyos brazos clavados en cruz se mueven con realismo en representaciones sacramentales del descendimiento de Jesús del madero- son solo algunos ejemplos que demuestran cómo en este tiempo de Cuaresma, la penitencia y la austeridad no están reñidos con la imaginación del titiritero que desarrolla nuevos caminos para catequizar a los fieles, también a través de figuras articuladas.

sábado, 27 de febrero de 2010

Grandes titiriteros: el padre Andrés Manjón

Va llegando el momento de inaugurar una nueva sección en nuestro blog. Se trata de ir conociendo la vida de grandes personalidades que supieron descubrir todas las potencialidades del teatro de títeres. Y lo inauguramos con un paisano nuestro, con un burgalés de pro que dió su vida por la educación de los niños y los jóvenes, también a través de los títeres. Nos referimos al Padre Andrés Manjón.

Andrés Manjón y Manjón nació en la pequeña localidad burgalesa de Sargentes de la Lora en 1846. Allí acudió a la dura escuela del pueblo y en 1961 decide trasladarse al Seminario Diocesano de Burgos, con el deseo de llegar a ser un gran sacerdote. Tras cursar los estudios de Filosofía y Teología, obtuvo por oposición la cátedra de Disciplina Eclesiástica en la Universidad de Salamanca, que abandonó en 1880, cuando se trasladó a Granada para enseñar la mencionada disciplina en su Universidad. Pasará el resto de su vida en la ciudad andaluza, donde se esforzará por la educación de niños y jóvenes.

En 1886 fue ordenado sacerdote y decidió embarcarse en una nueva aventura: la fundación de las Escuelas del Ave María, con el objetivo de aplicar nuevos métodos y mejoradas técnicas pedagógicas en la educación escolar, diversas a las que él había recibido. No dudó en hacer del juego y la diversión el mejor camino para una buena formación en la infancia. "Debemos enseñar con todos los medios a nuestro alcance -decía-: libros, papel, pluma, tinta, lápiz, aguja, tela e hilo... ¡todo!".

Enseñar jugando y divirtiendo ha sido uno de sus principales objetivos, porque el juego forma parte de la naturaleza del niño. Juegos con mapas pintados en la pared, "rayuelas" históricas, música, planetarios, fichas y juguetes pedagógicos... y títeres, sí, sus famosos "títeres pedagógicos".

Él mismo con sus discípulos gitanos construía lugares para las actuaciones con materiales simples y pobres, comunes a los de la gente que vivía en estos lugares. Andrés Manjón descubrió sin duda el potencial educativo de los títeres, que sirven para enseñar a través de divertidas aventuras. Él mismo sentenció sobre la importancia de los muñecos de títeres en la educación: "reconozco -dijo- en los títeres una realidad muy aprovechable".

Sin duda, el Padre Manjón es todo un ejemplo a seguir. Sus métodos pedagógicos han sido una constante seguida por otras muchas instituciones, y estudiados en muchas ocasiones. Pronto las Escuelas del Ave María se expandieron por toda España. Aprendamos de este sacerdote, que ha sabido descubrir la potencialidad educativa de los muñecos articulados y hagamos como él, de la educación a través de la risa, nuestro ideal de vida.

jueves, 11 de febrero de 2010

Títeres famosos: el Papamoscas

Hoy nos toca conocer otro de esos títeres famosos que están en el mundo. Y nos quedamos en nuestra querida ciudad de Burgos, para descubrir quién es El Papamoscas, un popular personaje burgalés que es el responsable de dar nombre a nuestro Teatro de Títeres.

Para un burgalés no cabe duda: el Papamoscas es su autómata más famoso. Se sitúa en lo alto de la nave central de su imponente catedral en un ventanal situado por encima del triforio en el primer transepto, a los pies del templo. Se trata de un personaje pintoresco, una especie de bufón con casaca roja que saliendo de la esfera de un reloj, cada vez que éste marca una hora en punto abre la boca y acciona una campana para señalar las horas. Al Papamoscas le acompaña también otro pequeño amigo, el Martinillo, otro autómata más pequeño que desde un balcón situado a la izquierda del Papamoscas se encarga de marcar los cuartos (de éste último ha tomado nombre nuestro simpático personaje, Martín).

En cuanto a su hitoria, ésta está llena de teorías. La oficial es que se trata de un reloj que, construido en el siglo XVIII vino a sustituir al anterior que databa del XVI y que se situaba en el exterior del templo. En efecto, en 1384 el ayuntamiento de la ciudad otorgó al cabildo catedralicio la suma de cuatro mil maravedíes para "pagar en ayuda de un rellojo que nos facemos facer en la Iglesia Mayor de Santa María para que tanya a todas las horas del dia e de la noche". Después del paso de los años este reloj fue reemplazado por el Papamoscas, que pasó a encontrarse en el interior de la catedral.
Dicen las tradiciones populares que el origen del actual reloj pudo estar en una alocada idea del rey Enrique III el Doliente, quien quiso estampar su imagen en un personaje que reprodujese el terrible lamento que lanzó cuando supo que la bella mujer a la que veía todas los días rezar en la catedral había desaparecido.

Es un reloj popularísimo. Escritores famosos han hablado de él y se han servido de su inspiración para componer sus escritos, entre ellos, Victor Hugo, María Cruz Ebro o Benito Pérez Galdós, quien dijo: "no me avergüenzo de decir que jamás, en mis frecuentes visitas, perdí el encanto inocente de ver funcionar el infantil artificio del Papamoscas".

Sea como fuere, el Papamoscas lo podremos clasificar claramente como un títere autómata. En efecto, reúne todas las características de un títere de este tipo, pues se trata de un muñeco articulado que con un movimiento mecánico realiza una función ante un público diverso, que acude cada hora, con la misma boca abierta que tiene él, a ver su particular amigo que -tal com reza en latín la campana que acciona- "alaba al Dios verdadero, congrega al clero, ahuyenta a Satanás, llora a los muertos y alegra las fiestas".

viernes, 16 de octubre de 2009

Los títeres y la Iglesia

Continuando con nuestro breve recorrido por la historia del mundo de los títeres, intentaremos descubrir cuál ha sido la relación entre la Iglesia y este peculiar mundo de comunicación.

La Iglesia siempre ha sido una gran defensora de la cultura: no hace falta dar grandes muestras de ello. El arte en las iglesias, basílicas y catedrales o los importantes escritores y poetas que ha dado al mundo, son algunos ejemplos de ello. Y con respecto al teatro en general, y al mundo de los títeres en particular, mantuvo una especial relación desde tiempo atrás.

En la Baja Edad Media comenzaron a ser populares las representaciones de la Pasión de Cristo, por medio de figuras articuladas de gran realismo que se movían por medio palancas y algunos alambres. Ejemplos prototípicos de estos Cristos son el de Limpias (Cantabria) o el Santo Cristo de Burgos, el cual tiene articulaciones en la cabeza y en los brazos junto con un mecanismo inserto en el costado (construido con una calabaza) que posibilitaba que manara sangre.


En Francia, por el contrario, se representaban escenas de la vida de Cristo en las que, en la mayoría de los casos, la Virgen María era la protagonista. A menudo tenía en brazos al Niño, aunque no era lo general. De estos autos sacramentales franceses de la vida de María, procede el vocablo francés de marionette, por tratarse de figurillas de la "pequeña María". En España, estas figuras de la virgen María, queda atestiguada en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.


Y junto con estos dos ejemplos, existen también numerosos muñecos articulados que representan a los santos. Una imagen del apóstol Santiago, en el Real Monasterio de las Huelgas, en Burgos (en la foto), servía para coronar a varios reyes de Castilla y nombrar caballeros, gracias a sus dos brazos articulados que eran capaces de sostener una corona, un cetro o una espada.

Con el transcurrir de los años, lo religioso fue dando lugar a lo profano. Ya no se buscaba tanto catequizar a los pobres cuanto crear el mayor realismo y vistosidad posibles. En la catedral de Valencia, por ejemplo, se llegaron a prohibir las representaciones sacramentales del día de Pentecostés -en la que una paloma bajaba desde el crucero y derramaba lenguas de fuego sobre los apóstoles- por los incendios que ocasionaban los cohetes que lanzaba la columba.
Es por eso por lo que la Iglesia, poco a poco, comenzó a ser más recelosa con este tipo de representaciones sacramentales. Aunque al principio fue la gran defensora de las representaciones realizadas con títeres (pues éstas se podían realizar de un modo más digno que con actores de carne y hueso) sin embargo, finalmente fueron rechazadas, ya que no cumplían con su encargo original.

En el año 1600, el Sínodo de Orihuela prohibió la utilización de los muñecos articulados. En concreto, las actas del sínodo se manifiestan así: "mandamos que las pequeñas imágenes hechas, trabajadas, confeccionadas y pintadas, con destino a los altares, no sean móviles. Prohibimos que en las iglesias o en otra parte se representen las acciones de Cristo, de la Santísima Virgen y la vida de los santos, por medio de pequeñas figuras móviles, pequeñas imágenes ficticias movidas cuando se agitan sus componentes, las que llamamos comúnmente en nuestras conversaciones títeres, so pena de castigo severo".

Esta expulsión de los títeres de la Iglesia fue consecuencia del momento: los templos estaban siendo profanados, ya que las representaciones de los títeres no servía sino de espectáculo, vistosidad y dramatismo; algo que no fue original en sus comienzos. "Conducía más a la burla que a la devoción", afirman Palma Martínez y Burgos García.

A pesar de todo, hoy en día la Iglesia sigue siendo defensora del arte. Son muchas las compañías de títeres de carácter religioso y, aún hoy, se siguen aprovechando los títeres como medio de evangelización. El Padre Manjón, fundador de las Escuelas del Ave María, por ejemplo, afirmaba que "veía en los títeres una realidad muy aprovechable", y él mismo catequizó a los más pobres por medio de los títeres. Con un grupo de jovenzuelos gitanos consiguió formar una pequeña "compañía": así, evangelizaba a sus muchachos y éstos evangelizaba a los demás.

Ha sido un breve y sencillo recorrido por la relación entre la Iglesia y los títeres. Esperemos que la relación siga siendo fecunda y que la Iglesia sea también salvaguarda de este ancestral arte de comunicación.
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