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domingo, 26 de febrero de 2012

España titiritera: los autómatas invaden la península

Reloj del ayuntamiento de Astorga
Los orígenes de los muñecos articulados no está muy seguro. Algunos estudiosos retienen que nacieron -como los primeros títeres- en Oriente y perfeccionados ulteriormente por la escuela de Alejandría. Los árabes transmitieron sus saberes mecánicos en la España de los siglos XIV y XV, haciendo que la creación artística de este tipo de muñecos estuviera a la orden del día en palacios y residencias de príncipes y nobles españoles. 

Cajas de música, hombres andantes, soldados que desfilaban... empezaron a cobrar protagonismo en una España en la que el teatro de muñecos todavía no estaba muy desarrollado. Es de destacar cómo Giovanni Turriano, el italiano relojero oficial de la corte de Carlos I de España, construyó para el monarca numerosos "juegos" mecánicos para distraerlo en sus tiempos muertos. También se cuenta de él que construyó un enorme autómata de madera, el hombre de palo, encargado de recoger limosnas de los viandantes del lugar. 

El interés por los autómatas pronto pasó del privado al público. Muchos relojes aprovecharon los descubrimientos de la mecánica del momento para incorporar a su toque de campanas figuras articuladas -religiosas y profanas- y ser así el centro de atención de viandantes y pasajeros. Ejemplos prototípicos de estos relojes son Calendura y Calendureta, del reloj ayuntamiento de Elche, en Alicante, los conocidos Juan Zancuda y Colasa, del reloj del ayuntamiento de Astorga, o el Papamoscas de la catedral de Burgos. Aunque son solo algunos ejemplos. La geografía española está plagada de este tipo de artilugios. Parece que, decididamente España es una tierra titiritera. 

domingo, 19 de febrero de 2012

España titiritera: la tía Norica de Cádiz

La Tía Norica, de Cádiz, es una de las tradiciones titeriles más antiguas de España y que todavía hoy se mantiene en pie. La compañía, nacida presuntamente de la mano de la familia de los Montenegro a finales del siglo XVIII -algunos historiadores datan su origen en 1790-, se ha convertido en una pieza clave de la cultura gaditana y que desde 1984 se ha vuelto a relanzar de un modo notable, tanto que hay una parte dedicada en su honor en el Museo de Cádiz.

El de la Tía Norica es el claro exponente del títere gaditano, capaz de mezclar con gracia y salero el sacro y el profano. Sí, porque en sus orígenes la compañía se dedicaba ha hacer representaciones escénicas, durante los días de Navidad, sobre El nacimiento del Mesías, poniendo la guinda final del espectáculo con la puesta en escena del sainete de La Tía Norica, donde se nos narra la cogida de la tía Norica por un toro y su posterior testamento vital, mientras moribunda y en cama es visitada por un doctor y el escribano. Pasadas las fiestas natalicias, el repertorio se ampliaba a otros sainetes, como La boda de la tía Norica. El éxito de estos títeres radica en que siempre fueron capaces de transportar a las representaciones escénicas la vida e idiosincrasia de la cultura gaditana. 

Los muñecos de la Tía Norica son accionados por diversas técnicas de manipulación. En concreto, la peana, la varilla y el hilo. Y con el paso de los años, a la tía Norica le han salido nuevos acompañantes en sus aventuras. Sin duda, la tía Norica, es uno de los grandes legados del teatro de títeres en España. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Jugando con las sombras

Si a la elegancia de un muñeco le unimos una pantalla y un potente foco de luz, conseguimos una nueva técnica de manipulación de títeres: los de sombra

"La Odisea", del grupo italiano
"Teatro Gioco di Vita"
Un actor-manipulador da vida desde abajo (generalmente oculto) a un títere plano -que puede ser, bien opaco o bien traslúcido- articulado con finas varillas metálicas. El muñeco, se sitúa junto a una pantalla blanca -muy cerca, prácticamente tocándola-, proyectando así, gracias a un potente cañón de luz, una sombra en la pantalla que los espectadores, situados al otro lado de la misma, pueden contemplar en todo su esplendor. El misterio de las luces y las sombras y el ambiente oscuro  y enigmático siempre produce asombro en el público. 

En cuanto a la historia de esta técnica de manipulación, todo parece apuntar a que procede de Oriente. A pesar de que muchos la conocen también con el sobrenombre de sombras chinescas, sin embargo, parece ser que su nacimiento se sitúa en Turquía, con Karagöz como principal protagonista. En Occidente, sin embargo, es una de las técnicas más olvidada, siendo quizás la compañía italiana "Teatro Gioco Vita" (en la fotografía) quien más uso haya hecho de ella en modo magistral.

domingo, 20 de noviembre de 2011

El títere de varilla

Esta muñeca polaca de nuestro museo
es un ejemplo de títere de varillas
Hoy damos un paso más en nuestro estudio sobre las técnicas de manipulación titeril. Y lo hacemos conociendo a quien es considerado como el puente entre el títere de guante y de hilo: el títere de varilla

El origen de este muñeco articulado parece remontarse al siglo XI, siendo una especie de herencia occidental del wayang de Indonesia y que conquistó con fuerza el viejo continente a partir del siglo XX, sobre todo gracias a la influencia del gran titiritero austriaco Richard Tescher

Al igual que el de guante, se maneja desde abajo, introduciendo la mano dentro del muñeco. Pero los brazos se manejan a través de sendas varillas metálicas que, partiendo de las muñecas del títere van a parar a la mano libre del actor-manipulador. La cabeza, con movimiento libre, se coloca sobre un eje central de madera que, junto con los hombros, forma una especie de gran "t". 

La manipulación de este títere es un tanto compleja y requiere gran habilidad por parte del actor. Pero los resultados son muy expresivos. Tal ha sido su fuerza que su influjo se combinará con otras técnicas de manipulación. Pero eso es otro punto que veremos más adelante.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El títere de hilo

Compuesto de cabeza, tronco y extremidades articuladas, el títere de hilo es sin duda alguna el títere más popular después del de guante. Se manipula desde arriba mediante hilos que salen desde las distintas articulaciones del muñeco y que se "conectan" con las manos del titiritero. 

Se cree que este tipo de técnica nació entrado el siglo XVIII, como evolución de aquel muñeco de eje superior que era movido por el actor a través de una varilla sujeta a la cabeza (algo así como los populares "pupi" sicilianos). 

Este tipo de muñecos se fabrican generalmente de madera y su cuerpo viene cubierto por un vestido de tela que oculte las articulaciones del mismo, que generalmente se sitúan en los hombros, la parte inferior del tronco, las rodillas, los tobillos, los codos y las muñecas. Aunque éstas pueden variar. De cada una de las articulaciones salen los hilos que van a parar a una pieza llamada cruzcruceta o mando. La longitud de los hilos puede variar, permitiendo al actor-manipulador -si son cortos- estar a la altura del mismo, quien lo maneja frente a sus piernas a la altura del público; o bien ser más largos y permitir al actor ocultarse sobre andamios ocultos tras el escenario.

Tampoco hay nada escrito sobre el número de hilos. Éstos están sujetos al arbitrio del actor y a las exigencias del papel que deba cumplir el muñeco. En algunos casos, su número es muy elevado -como en el ejemplo de la fotografía- que crean en el muñeco un realismo expresivo único; si bien su manipulación se hace ardua y difícil.

Todos los profesionales del mundo del teatro de muñecos afirman que, la de hilos, es la técnica de manipulación más difícil de interpretar. No solo porque el títere no está integrado en el actor, sino también por su peso y la cantidad de puntos de movimiento que posee el muñeco para simular un movimiento realista.

domingo, 6 de noviembre de 2011

El rey de los títeres

Como os anunciábamos la semana pasada, estrenamos una nueva sección dentro de nuestro blog sobre las diversas técnicas de manipulación. Hoy lo abrimos con la primera de ellas. Lo hacemos de la mano del que es considerado por muchos el títere por excelencia y el prototipo del teatro de muñecos, a pesar de sus carencias de movilidad y expresividad. Nos estamos refiriendo al títere de guante

Gigantín es nuestro
títere de guante más famoso
El origen de esta técnica de manipulación se ha situado hacia los albores del siglo XIV. Sin embargo, recientes estudios, como el que plantea Freddy Artiles, lo sitúan incluso cinco siglos antes de la conquista de América por los españoles. En Guatemala han encontrado una piedra de origen maya -cuya antigüedad datan en más de mil años- en la que se muestra un oficiante que sostiene, "sin lugar a dudas, un títere de guante". Hecho que puede poner en duda la historia del nacimiento del títere de guante en Europa en la Edad Media, tal como hemos relatado en nuestro blog.

Aunque su movilidad es muy reducida, sin embargo, un buen actor-manipulador puede sacar de él su infinita expresividad potencial. Se compone de una cabeza resistente -realizada en los más diversos materiales- y de un cuerpo hecho casi siempre con tela, formando un todo en el que el titiritero mete la mano como un guante. De ahí su nombre. Es el tipo de muñeco más integrado con su manipulador, quien lo maneja desde abajo.

En cuanto al modo de colocar los dedos, no existen reglas fijas. Puede moverse la cabeza con el dedo índice y los brazos con el pulgar y el medio; o incluso con el pulgar y el meñique. Otros prefieren insertar en la cabeza el índice y el corazón y mover los brazos con el pulgar en uno y el anular y meñique en otro.

domingo, 23 de octubre de 2011

Técnicas de manipulación

Algunas de las muchas técnicas de manipulación
Los títeres. Son todo un universo amplísimo en el que caben todo tipo de formas de manejo. O como lo llaman los profesionales en la materia, técnicas de manipulación

Podíamos decir que existen decenas de modos de llenar de vida un muñeco articulado. Desde arriba y desde abajo. Desde detrás. Con luces o sin ellas. Con el actor visible al público o escondido detrás de un bastidor. Con materiales que transmitan el movimiento del actor al muñeco a modo de mediación o bien sin ellos. Con muñecos o con objetos. Con baterías o sin ellas...

Es por eso por lo que en nuestro blog abrimos hoy una nueva sección para dar a conocer a nuestros seguidores el maravilloso mundo de las técnicas de manipulación, intentando hablar de cada una de ellas desde un punto de vista histórico, artístico y tradicional. Así que si quieres aprender más, no dejes de visitar nuestro blog en las próximas semanas. 

domingo, 19 de junio de 2011

Los títeres planos de la Central Lechera Asturiana

Navegando por la red, uno descubre cómo los títeres son un buena táctica publicitaria. Ya hemos visto cómo la simpatía de los títeres muppet de los Pelochos, o los títeres de hilo de la Czech Marionettes son un buen recurso para la televisión. Lo que más nos puede chocar es cómo incluso los títeres planos pueden ser una buena solución para la gran pantalla. 

Así lo supieron reconocer los publicitarios de la Central Lechera Asturiana, que, a mediados del año 2009, pusieron en marcha una graciosa campaña de comunicación en la que se exhortaba a los clientes a "no renunciar por precio" a su leche favorita. Si bien el plano de marketing se desarrolló en la radio, internet y prensa escrita, fue en la televisión donde los títeres entraron en acción. 

Fueron títeres "planos" manipulados por un total de siete titiriteros quienes, "en un alarde de coordinación y mecánica" supieron trasmitir al público que la calidad de la leche de la Central Asturiana no estaba para nada reñida con el precio del producto. Por eso, los títeres anunciaban también "una bajada de precios histórica" a la leche de los mejores pastos asturianos. 



El recurso a los muñecos planos articulados fue un descubrimiento. Aunque puede que el resultado final de la campaña publicitaria no lograra su objetivo de entrar de lleno en la opinión pública. Por eso, para refrescarte la memoria, te ofrecemos, nuevamente, el anuncio, invitándote a descubrir cómo la técnica del títere plano, muy sencilla en sí misma, usada con habilidad puede tener un efecto óptico divertido. Gracias a este anuncio, podemos decir que, también los títeres son "la leche"...

domingo, 22 de mayo de 2011

Títeres famosos: un erizo con mucho estilo

Cuántos recuerdos de la infancia nos trae a nuestra mente este simpático personaje. ¿Quién no recuerda las tardes de invierno, comiendo un buen bocadillo de nocilla y viendo las aventuras de Espinete tras una dura jornada de escuela? En efecto, bien podemos afirmar que Espinete es uno de los títeres más populares en España. 

Desde 1983 hasta 1987 este simpático erizo rosa fue protagonista de la coproducción española de Barrio Sésamo, después de los primeros tentativos de la Gallina Caponata dentro de la programación infantil de la cadena. Allí llegó desde la foresta, y tras la inistencia de los habitantes del Barrio, decidió quedarse para vivir allí y hacer amistad con sus grandes amigos: Chema el panadero,  Ruth y Roberto y, como no, don Pimpón, su entrañable compañero de aventuras. 

Y dentro de este simpático personaje, su alma, la actriz Chelo Vivares. Le dieron el papel del protagonista del nuevo programa televisivo mientras trabajaba en el mítico Estudio 1.  Así que Chelo se metió de lleno en la manipulación de este muñeco, creado por el estadounidense Kermit Love


La técnica de manipulación de este personaje era relativamente compleja. La actriz "entraba" literlamente dentro del vestido, metiendo su mano derecha en la mano derecha del traje, dejando la izquierda libre. Los movimientos de la mano derecha movían la mano izquierda del personaje gracias a un hilo que los unía. Mientras, con la izquierda de la actriz, se movían la boca, nariz y cejas del muñeco. La capacidad de manipulación de Vivares logró dar una expresiva vivacidad a un muñeco que solo vestía el pijama para ir a dormir.  

Sin duda Espinete ha marcado huella en la historia del teatro de muñecos en nuestro país. Si no por su gran evolución técnica, al menos sí porque ha conseguido guardarse un hueco en el cozarón de los niños españoles de los años 80. 

jueves, 28 de enero de 2010

Wayang: tradiciones de Indonesia

En Indonsesia, el teatro de títeres también tiene su importancia y su tradición. Particularmente famosos son los muñecos de las islas de Bali y Java. Allí el Wayang es la técnica de manipulación por excelencia. Un estilo de manipulación del que se sirven los indonesianos para contar viejas historias sobre sus dioses y héroes de la mejor tradición épico-religiosa, como Rama o Arjuna.
Con este nombre general se engloban a su vez varias formas de teatro de muñecos. Así, el llamado wayang golek conjuga el teatro de actores con el de títeres tridimensionales, mientras el wayang kulit es un particular teatro de títeres de sombra, posiblemente pariente del Karagöz que ya conocemos.

Los títeres de sombra del wayang kuilt son planos y se realizan con un cuero especial que después se pinta cuidadosamente. Sus formas y colores no son aleatorios, sino que siempre tienen su significado específico, pues indican su carácter y sus habitudes de comportamiento. Así, los personajes con la nariz caída o los ojos rasgados son identificativos de los personajes más leales y nobles. Y el público los sabe reconocer.
Es capital el protagonismo del dalang, el actor-manipulador, pues él es el encargado de realizar las voces de todos los personajes. Al dalang, a menudo, le acompaña una tradicional orquesta llamada gamelán. A la representación, que puede alargarse durante toda una noche, el público se puede incorporar en cualquier momento, pues la trama argumental es abierta. En cuanto a la técnica de manipulación, es muy similar a la del Garagöz turco: el títere plano detrás de una pantalla por la que atraviesa un haz de luz se maneja mediante varillas perpendiculares a la sábana.

El kuilt de sombras acabó por evolucionar en su desarrollo histórico, dando lugar a un muñeco tridimensional, el wayang golek. Su manejo es bastante peculiar. Podríamos definirlo como un títere de tres varillas inferiores. A la cabeza del muñeco se inserta un pequeño bastón de madera, que, atravesando todo el cuerpo, posee un movimiento independiente al de los hombros. Los brazos, por el contrario, son movidos mediante sendas varillas que se insertan en las muñecas y que permiten movimientos de codos y hombros. Como se puede comprobar, el muñeco posee una gran capacidad gestual, que lo hace asombroso. Este muñeco, comúnmente, es movido por un solo actor, pero no se descarta la posibilidad de la intervención de dos manipuladores: uno para la cabeza y otro para el manejo de las varillas de los brazos.


viernes, 22 de enero de 2010

A la "sombra" de Turquía

Si queremos seguir conociendo técnicas de manipulación de títeres de todo el mundo, no podemos menos de prestar un poco de atención a lo que sucede en Turquía. Allí el teatro de sombras es toda una ancestral tradición que existe, al menos, desde su implantación en Bursa, la capital del Imperio Otomano en el siglo XIV; si bien es cierto que su época de explendor se sitúa en los siglos XVIII y XIX. Este tipo de teatro se cree que es una mezcolanza del teatro de títeres chino y el desarrollo del títere de sombras egipcio.
Karagöz (que significa "Ojo Negro") es el más popular de estos muñecos de sombra, tanto que algunos identifican esta técnica de manipulación con su personaje más peculiar (algo así como lo que sucede erróneamente con Guiñol en Francia). Nuestro protagonista, que se caracteriza por ser humilde y astuto, siempre se las tiene que ver con Hacivad, un personaje de catácter opuesto, que siempre lleva las de perder por su pomposa palabrería. Tienen rasgos característicos, toscos, bruscos y de influencia india.
Lo que caracteriza a este tipo de muñecos es su forma de "hacer las sombras", ya que estas, poseen la grandeza de ser coloreadas. Los muñecos se realizan en piezas de cuero a las que luego se les da color. El actor manipulador mueve los títeres planos detrás de una sábana, por la que, gracias a un rayo de luz, los espectadores que se sitúan al otro lado, pueden disfrutar de esta visión peculiar de sombras de colores. Los muñecos se sitúan apoyados contra la sábana de tela y se mueven por el actor-manipulador mediante varillas laterales perpendiculares a la pantalla.

sábado, 16 de enero de 2010

El bunraku en Japón

Siguiendo con nuestro peculiar recorrido por las diversas técnicas de manipulación de títeres, hoy viajamos hasta Japón, para conocer su clásico teatro de títeres, basado en el Bunraku.

La historia de este tipo de muñecos es interesante. Aunque son realmente muy antiguos (existen desde finales del siglo XV), la actual denominación de Buraku nació en el Japón del siglo XVIII, cuando Uemura Bunrakuken (1737-1810) estableció un teatro de títeres estable (el Bunrakuza) con esta técnica de manipulación en la ciudad de Osaka en 1805. Con el tiempo, y debido a la desaparición de otras compañías del género, el teatro de Bunrakuken se convirtió en el más importante de la ciudad y el nombre de su creador pasó a designar también a los muñecos.
Este tipo de teatro combina tres elementos inseparables: la recitación de un canto narrativo (gidayu-bushi) por parte del Tayu, el sonido de un laúd de tres cuerdas y la compleja manipulación de los muñecos.

Los títeres de este teatro nipón son muy característicos. Sus rostros son muy expresivos y, a menudo, poseen articulaciones que los hacen casi "humanos". Los más elaborados son capaces de abrir y cerrar la boca, mover los ojos haciendo que miren a ambos lados o cerrar sus párpados; todo ello gracias a sistemas de cuerdas y palancas ocultas en el interior del torso del muñeco. También pueden mover los dedos de sus manos a modo que puedan coger diferentes objetos.

Los grandes y hermosos muñecos son muy difíciles de manipular. Los tres actores que se requieren para imprimirle vida se sitúan detrás del personaje vestidos de negro con el fin de no ser vistos por el público. El principal de ellos, el llamado omozukai, lleva el trabajo principal, y solo él puede llevar la cara descubierta. Con su mano izquierda introducida en el interior del tronco, sostiene todo el muñeco, dandole su posición correcta y realizando los movimientos faciales requeridos. Y con su mano derecha manipula el brazo derecho del muñeco.
A la izquierda del omozukai se situa otro actor que se encarga de manipular el brazo izquierdo del muñeco. Y un tercer titiritero se encarga del movimiento de las piernas. La coordinación entre los actores debe ser tal que los titiriteros profesionales emplean unos veinte años en aprender el oficio y convertirse un un buen omozukai.

El Bunraku es sin duda una curiosa técnica de manipulación, que reúne historia, colorido, movimiento y expresión unidos a unas aventuras orientales tradicionales de la más antigua tradición japonesa contadas a la antigua usanza. (Ver el interesante vídeo de la barra lateral)

domingo, 10 de enero de 2010

I pupi siciliani

Siguiendo nuestro recorrido por las diferentes técnicas de manipulación titeril que existen en el mundo, hoy nos desplazaremos hasta Italia, y más en concreto, hasta la isla de Sicilia, para conocer sus peculiares pupi.

Los pupi son un tipo de títere que se afianzó en la Italia meridional, y sobre todo en Sicilia, entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX. Se distingue de otros tipos de muñecos articulados por su peculiar técnica de manipulación y por su repertorio, basado en narraciones caballerescas provenientes de romances de la época carolingia.

El pupi es una derivación del conocido títere de hilos. Un artista del siglo XIX , del cual se ha perdido el nombre, manipuló los típicos muñecos de hilo del teatro del siglo precedente, sustituyendo las cuerdas por varillas. Así resultó un complejo muñeco rígido, con una varilla superior que, entrando desde la cabeza, atravesaba todo el tronco del personaje. Otro dato a tener en cuenta es la sustitución del hilo del brazo derecho con otra varilla metálica, característica del pupi siciliano (ya que existen pupi que mueven sus articulaciones a base de hilos). Así se consiguió imprimir al muñeco nuevos movimientos mucho más rápidos, bruscos y precisos que los que poseía el títere de hilos, permitiendo que en escena se desarrollaran espectaculares batallas, duelos y combates, propios de los relatos caballerescos.

Las características peculiares del pupi varían de unos lugares a otros. Los muñecos varían en peso y en tamaño. Sus medidas oscilan entre los ochenta centímetros y sus ocho kilos de peso en Palermo a los ciento trenta centímetros y treinta y cinco kilos de los típicos muñecos de Calabria. Unos poseen articulaciones en las rodillas, para otros, en cambio, sus piernas son rígidas. Los actores se sitúan, bien detrás del decorado, o bien a un lateral del proscenio. Es característico también de estos muñecos que el actor-manipulador posee unos zapatos especiales que hace taconear a cada paso de su muñeco, haciendo más realistas sus paseos por el proscenio.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Una Navidad con títeres

Las luces en las calles, los ensayos de villancicos, la gente alocada corriendo de tienda en tienda... todo nos hace sospechar que se avecinan las fiestas de la Navidad. Todo el mundo se felicita a través de postales, cartas, e-mails... Otros, sin embargo prefieren hacerlo con títeres, narrándonos, a la vez, qué aconteció en aquella noche tan especial y que nosotros celebramos en estas fechas.

Éste es el ejemplo del tradicional Betlem de Tirisiti, en la ciudad alicantina de Alcoy. Desde mediados del siglo XIX, la sociedad alcoyana disfruta de esta peculiar visión de los acontecimientos que tuvieron lugar en Belén al comienzo de nuestra era, incorporando a la narración elementos típicos de la sociedad valenciana.

Estamos hablando de una técnica de manipulación poco conocida. Se trata de títeres de "pie" y de varilla". Los treinta y seis muñecos, sujetados por la varilla inferior, y a veces provistos de mecanismos a base de hilos que otorgan a las figuras movimientos especiales, recorren las guías que se entrecruzan entre el atrezzo y la decoración del escenario, que reporduce el pueblo de Alcoy como si se tratase de Belén. Los actores-manipuladores, situados debajo de estas guías, dan vida a las pequeñas figuras dotándolos de una asombrosa agilidad, a la vez que les otorgande una peculiar voz ayudados por una lengüeta metálica.

El nombre de Tirisiti le viene de su protagonista principal, con el que fue bautizado por parte de los espectadores al oír su peculiar sonido "ti-ti". Se trata del ventero que no quiere dar posada a María y a José. Es el hilo conductor de la representación y su modo de actuar siempre produce hilaridad y admiración entre el público asistente.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Títeres danzantes en el agua

Hoy vamos a hablar de una técnica de manipulación quizás poco conocida en Occidente: los títeres acuáticos. Muñecos y dragones, guerreros a caballo y damas en busca de su amado que, flotando en el agua, hacen las delicias de los asistentes. Una tradición titereil propia del más lejano Oriente.

Sin duda alguna la cuna de estos títeres se sitúa en Vietnam. En este lugar los llaman "Mua Roi Muoc" (títeres que danzan en el agua). Allí nacieron los muñecos acuáticos como una representación teatral de la vida de los habitantes de sus tierras, con fábulas sobre dragones, guerreros y príncipes que luchan por el honor a su tierra y a sus costumbres. Para la representación solo se necesitaba una estructura al uso fabricada con ladrillos o con bambú en medio de un estanque o lago poco profundo, de la cual descendía una lona, toldo o rejilla (a modo de celosía) hasta la superficie del agua.

A la hora de la representación llegaban los habitantes de la aldea, quienes tomaban asiento a las orillas de este peculiar anfiteatro. Y debajo de la tejabana de la estructura, con el agua hasta la cintura y separados por la pequeña rejilla, los actores manipuladores, que, gracias a unos mecanismos especiales (cuerdas, palancas, cables) que tienen los muñecos de madera, ayudados por guías sumergidas debajo del agua que sirven de soporte a los muñecos, daban vida a sus personajes. Así, los guerreros podían viajar por agua de uno a otro lugar, o los dragones de Oriente salían del agua echando llamaradas de fuego y bocanadas de agua por la boca.
Hoy la técnica ha mejorado mucho. La orilla del lago ha venido sustituida por grandes teatro contruidos por la mano del hombre, mejorando el espectáculo con música étnica oriental en directo y efectos de iluminación logradísimos. La magia de los muñecos que flotan en el agua, es afascinante.

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